Los aspectos emocionales y el uso de las nuevas tecnologías en la educación de los niños con TEA

UN CAFÉ CON LICEO SOBRE LOS ASPECTOS EMOCIONALES Y EL USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA EDUCACIÓN DE NIÑOS CON TEA

Desde el curso académico 

2017-2018, la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ofrece diplomas de formación para personas con trastornos del desarrollo intelectual, entre los que se incluyen la discapacidad intelectual (DI) y los trastornos del espectro autista (TEA). Nos sentamos a tomar un café con Alberto Sánchez, uno de los directores del Diploma del Liceo junto con Esther Rodríguez-Quintana.

Equipo de la UCM: Según su experiencia, ¿cuáles son los problemas socioemocionales más importantes a los que se enfrentan las personas con TEA?

 

Alberto: Casi separaría ambos conceptos para darles la misma importancia, pero están estrechamente relacionados. Las personas con TEA tienen dificultades para reconocer las emociones, tanto las propias como las de los demás. Esto puede dar lugar a problemas sociales. Por eso es importante trabajar ambos aspectos. Son dos cuestiones relacionadas, pero distintas.

 

A la hora de abordar esto, el aspecto emocional debería ser prioritario, como reconocer las propias emociones y las de los demás. Sin embargo, el aspecto social también es importante, no solo para las personas con TEA, sino también para la sociedad en general. Esto debería abordarse no solo en los centros, sino también en las aulas, donde los niños pueden aprender qué es la inclusión y cómo apoyar a las personas con TEA. Los profesores también pueden incorporar las emociones en su metodología.

Equipo de la UCM: Dado el objetivo del Liceo de ayudar a estas personas a incorporarse al mercado laboral, suponemos que el desarrollo de las habilidades socioemocionales es muy importante. Además, los títulos del Liceo se especializan en asistencia social y salud, lo cual está orientado al cuidado de los demás. Esto desmitifica la imagen que podamos tener de estas personas.

 

Alberto: Trabajamos con personas de 17 y 18 años o más, por lo que sus experiencias vitales son importantes, ya que son adultos. En esas experiencias, observamos muchas diferencias en el ámbito socioemocional.

Abordamos las emociones de forma transversal. También hay una asignatura llamada «talleres cognitivos», pero el objetivo no es abordar la inteligencia de forma tradicional. Más bien, adoptamos una perspectiva mucho más transversal. Desde esta perspectiva, trabajamos explícitamente en el reconocimiento de las emociones y simulamos situaciones que pueden surgir en el lugar de trabajo. Luego, durante las 115 horas de prácticas laborales supervisadas, los alumnos aplican lo que han practicado previamente a través de simulaciones.

 

Hemos observado cómo interactúan las personas con discapacidad intelectual (DI) y trastorno del espectro autista (TEA) y hemos notado que muchos estudiantes con autismo, quizá debido a su experiencia de haber sido cuidados, tienen excelentes habilidades para el cuidado de otras personas, especialmente con personas mayores. Entienden perfectamente el momento adecuado y nos enseñan cómo apoyar a los demás. Esto no siempre consiste en hacer preguntas o tocar, sino que a veces consiste en ofrecer acompañamiento y respetar el momento adecuado. En este sentido, las personas con autismo son las mejores.

 

Equipo de la UCM: ¿Crees que la tecnología puede ser útil para desarrollar estas habilidades sociales y emocionales? ¿Cómo es, , la formación en España para el cuidado de niños con TEA?

 

Alberto: Creo que las nuevas herramientas tecnológicas ofrecen posibilidades casi infinitas, lo cual es estupendo. Sin embargo, hay que tener cuidado. Yo pondría más énfasis en la formación de las familias. No podemos esperar inculcar una metodología para el uso de la tecnología en el colegio si en casa se aplica según «cuando me apetezca», «cuando mis padres no tengan tiempo» o «cuando quieran que me calle». Tenemos que cambiar la cultura. Si los colegios y las familias colaboran en el uso de las nuevas tecnologías, estas pueden resultar muy beneficiosas. La tecnología permite mejorar la formación al ofrecer opciones que son difíciles de proporcionar en el entorno del aula.

 

En cuanto a la formación, creo que aún queda un largo camino por recorrer. Considero que las escuelas se adaptan mejor que los programas de formación del profesorado. Una vez que salen de la universidad, se enfrentan a una realidad para la que no están preparados. Creo que muchos de ellos se sienten perdidos e inseguros. En la Facultad de Educación de la UCM hemos identificado este problema y lo estamos abordando de dos maneras: en primer lugar, ofrecemos formación y sensibilización a cualquier grupo de estudiantes que lo solicite a través del Diploma del Liceo. En segundo lugar, proporcionamos experiencia práctica con los alumnos del Diploma Liceo. El contacto con personas con TEA ayuda a desmitificar muchos aspectos. Nuestra experiencia demuestra que las experiencias compartidas contribuyen a eliminar prejuicios y estereotipos. Esta es la mejor manera de preparar a los estudiantes.

 

Equipo de la UCM: Muchas gracias, Alberto, por tus valiosos comentarios.

 

Nota: El equipo de la UCM del proyecto EARLY-ASD está compuesto por Gonzalo Jover, Esther Rodríguez-Quintana y Laura Camas. La charla tuvo lugar el 2 de julio de 2025 en la cafetería de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense

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